¿Cuál es el libro más largo que has leído?

Hace algunos años, recibí un encargo de mi cuñada, para buscar en un viaje a México, la novela Los Detectives Salvajes (1998), de Roberto Bolaño.
No encontré el libro, como pocas veces me ha sucedido con encargos. Sin embargo, me interesé en conocer sobre su autor.
Roberto Bolaño nació en Santiago de Chile el 28 de abril de 1953 y falleció en Barcelona el 15 de julio de 2003. Es considerado uno de los escritores más influyentes en lengua española y trabajó principalmente en México y Europa.
En su obra destacan Los Detectives Salvajes, con la que se consagró en el mundo hispano, y su obra cumbre, la póstuma 2666 (2004), las cuales aparecen en los puestos 38 y 6, respectivamente, de la lista de «los 100 mejores libros del siglo XXI», publicada por The New York Times en 2024, tras consultar a 503 novelistas, ensayistas, poetas y críticos, sobre los mejores libros publicados en inglés en el primer cuarto del siglo 21 (Información de Wikipedia).
Así que en una visita a Sophos, librería ubicada en la zona 10 de la Ciudad de Guatemala, ante la cantidad de material de calidad que vi allí, no me podía ir solo con haber visto y decidí adquirir un libro de Roberto Bolaño, también con el objetivo de aumentar el número de páginas de mis lecturas, las cuales no pasaban de 200 a 400 páginas.
Y pensé que la mejor manera de cumplir esos dos objetivos era con 2666, que inicia con la búsqueda de un escritor alemán, Benno von Archimboldi, por parte de cuatro profesores de literatura, expertos en la obra de dicho escritor, de quien poco se conoce, derivando en una extensa narración de su vida, hasta el momento en que, ya mayor, tomará un viaje a una ciudad mexicana, para buscar al hijo de su hermana que está preso en la cárcel local, sin quedar claro el destino final de su protagonista.

El libro consta de cinco partes, que según designio de Roberto, deberían ser publicadas individualmente, para asegurar así el futuro de sus hijos en caso de su fallecimiento. Al ocurrir esto, herederos y editor, tomaron la decisión de encargar la revisión de todos los borradores a un crítico literario y publicar todo en un volumen.
El libro consta de 1125 páginas, incluyendo la nota final del editor, y cada una de sus cinco partes es una descripción extensa de personas en distintos lugares y épocas, con casi nada en común entre una parte y otra, donde el único conector, es la ciudad de Santa Teresa, adonde algunos de los protagonistas alguna vez estuvieron o estarían, y que en la cuarta parte, es el escenario de investigaciones por crímenes contra mujeres.
Decidido a no hacer lenta mi lectura, dada la velocidad con la que va surgiendo un aluvión de ideas que Bolaño va hilvanando, en este libro no hice muchos subrayados ni anotaciones, aparte de las fechas en las que fui avanzando en el propósito.
En principio, solo encontré un párrafo subrayado en el libro, donde habla del joven soldado Hans Reiter, nombre real de Archimboldi, quien pasaba horas buceando en la costa cercana al pueblo donde se encontraba su batallón: «…hasta que una angustia extraña, poderosa, se apropió de él y tuvo que salir rápidamente, pues si se hubiera quedado un rato más sumergido, la angustia lo habría arrastrado al fondo.» Pág. 845.
Leído según mi anotación lateral, el sábado 2 de enero de 2016, a las 9:30 pm.
Hay otra frase en este libro que me causó gracia, la buscaré para compartir después.
En la imagen de abajo, enmedio, está mi anotación del momento en que finalicé la lectura del libro. Como todas mis lecturas, pasé muchos períodos sin tocar el libro.

Disfruté leer 2666 de Roberto Bolaño y comprender que su mayor obra había sido escrita en una especie de carrera para enfrentar el destino que el cáncer le definió, por lo que lo imagino escribiendo horas y horas en su máquina y llenando página tras página, desmadejando cuanta idea venía a su mente, para tejer un legado para sus hijos y una obra maestra para la posteridad.
Después de una larga búsqueda sin éxito, entre textos sin fin, del párrafo que mencioné arriba, encontré otros dos párrafos que destaqué en su momento:
«…tenía la actitud reconcentrada y atormentada de un eremita, en cuyo rostro, se podían observar todos los sinsabores de la abstinencia y de la penitencia y de la renuncia«. Página 863.
«Negros nubarrones se cernían sobre él, pero él sólo percibía la brisa largamente anhelada, el vientecillo oloroso que limpiaba su cara de tantas miserias y miedos». Pág 902.
Años después encontré El Espíritu de la Ciencia Ficción (publicada en 2016, a partir de un manuscrito finalizado en 1984), del cual me dejé ir por el título y su autor, pues el libro no hace referencia alguna a la ciencia ficción, género por el que me acerqué a otra lectura, alejada de la literatura técnica de mis estudios y trabajo. No desarrollé hábito de lectura con lo que me dejaban leer en tercer ciclo y bachillerato.

El último libro que adquirí de Bolaño es Cuentos Completos, una recopilación publicada en 2018, con relatos publicados en vida y otros de manera póstuma, de la cual he avanzado en unas dos quintas partes. Ya tengo otros libros, empezados unos y sin abrir otros, que aumentan la fila de pendientes.

De la primera parte de Cuentos Completos, Llamadas Telefónicas, destaco el siguiente párrafo:
«Aquella mañana fue como si recuperara si no la felicidad, sí la energía, una energía que se parecía mucho al humor, un humor que se parecía mucho a la memoria«. (Sensini, 1995-1996)
¡Feliz Fin de Semana!

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