La primera vez que escuché hablar de Elvis Presley fue la noche del miércoles 16 de agosto de 1977, cuando en mi casa nos íbamos a acostar, cerca de las 9:40 de la noche.
Ya con las ultimas luces de la casa encendidas, escuché a mis papás comentando en su cuarto, una noticia que en ese momento estaban dando en la radio YSKL, principal estación de noticias del país.
Me acerqué por la ventana de su cuarto, que daba al patio interno de la casa, y le pregunté a mi mamá que era lo que pasaba. Ella me contestó: “Murió Elvis Presley”, a lo que yo pregunté: “¿Quién era él?”. Su respuesta fue: “Él era el Rey del Rock”.
Después de esa respuesta, que me dejó igual, me fui a dormir para ir a la escuela al día siguiente. Cursaba 7° Grado en la Escuela San Alfonso, de Mejicanos.

En los siguientes días, la programación de los espacios musicales de Canal 6, incluyó canciones de las películas y conciertos de Elvis Presley, que me llevaron a conocer sobre su importancia en el ámbito cultural.
Pero nada como aquel domingo por la mañana en el Cine Zacamil.

Imágenes tomadas de distintos sitios, no poseo los derechos de ellas.
En las semanas siguientes, las carteleras de cine se llenaron de anuncios de películas de Elvis para rendir tributo al Rey que se había ido, prematuramente, a sus 42 años de edad.
La cadena nacional de cines, que incluía cines en algunas de las colonias más populosas del país y casi en cada cabecera departamental, programó un domingo a las diez de la mañana, la exhibición de una película de Elvis Presley en el Cine Zacamil, llamado así por estar ubicado en la Colonia Zacamil, en ese entonces la más populosa de todo El Salvador, y en la que está nuestra casa paterna.

En mi época de alumno de bolsón, lápiz y cuaderno, tenía por afición ir caminando al Cine Zacamil a los matinés del domingo, donde exhibían, entre otras temáticas, películas de Disney sobre la vida y comportamiento de los animales en el entorno africano, y donde pude desconfigurar la idea de una África boscosa como nos la habían presentado en la televisión con las series y películas de Tarzán.
El Cine Zacamil no sólo era un lugar para exhibición de películas, sino que también recibía a artistas (como veremos en un anexo al final), servía a las escuelas y colegios de la zona para realizar actos, como graduaciones, y contaba a un lado con una Casa de la Cultura, que era una biblioteca pequeña que albergaba libros para consulta, en donde pasé tiempo investigando para las tareas escolares, además de hacerlo en la Biblioteca de donde yo estudiaba.
Como tenía la costumbre de revisar el periódico para conocer la programación dominical del cine de mi colonia, al saber que exhibirían una película del personaje del momento, decidí ir. La película era Clambake (1967), nombre de una celebración y forma tradicional de cocinar mariscos en Nueva Inglaterra.

Cuando entré a la sala, ya estaba completamente llena, lo cual ya era confirmación del arrastre del actor principal.
Solo recuerdo una vez más que hubo lleno total en el cine, donde hasta los pasillos rebalsaban de gente: una noche de 1976 en que el entonces candidato presidencial por parte del partido gobernante PCN, General Carlos Humberto Romero, llegó e hizo allí un mitin previo a las elecciones.
Nos colamos al interior del cine con mis hermanos y cuando regresamos a la casa fuimos regañados por mi papá, diciendo «como que algo les iba a traer el hombre». Mi papá no supo que lo vi también a él en las butacas que estaban después del muro que dividía las dos secciones del público. Yo había entrado a la zona popular y él estaba en galería.
El contrincante para esa elección fue el Coronel Ernesto Claramount por la Unión Nacional Opositora (UNO), quien llegó en fecha cercana y habló desde una tarima de madera armada sobre las graderías que de la acera subían al terraplén donde se ubicaba el cine.
Durante el día se había invitado al mitin, perifoneando la marcha de Gerardo Barrios como introducción y con reparto de panfletos con la foto en tonos verdes, color del partido, del candidato con boina puesta de lado, presentándolo como un verdadero soldado. Fuimos al mitin que escuchamos en la calle.
Las elecciones se realizaron el domingo 20 de febrero de 1977, y como siempre, acompañé a mi Papá a su centro de votación. Más tarde, ocurrió el ya esperado apagón nacional a las 5 pm, hora a la que se cerraban los centros de votación.
A pesar de las denuncias de fraude, que el 28 de febrero de 1977 llevó a la violenta acción contra los manifestantes en la Plaza Libertad, el General Romero recibió la designación para gobernar el país, desde el 1 de julio de 1977, hasta ser derrocado el viernes 15 de octubre de 1979.
Volviendo a la película, ya con las luces apagadas en el cine, Elvis personificaba al hijo de un millonario petrolero texano, que decidió viajar a Miami para probar ser una persona común.
En el camino conoce a un joven con el que hace cambio de roles, quien se dirigía a Miami para asumir un nuevo trabajo como instructor de deportes acuáticos en un hotel de lujo. Elvis entrega su auto rojo y su sombrero y se va en motocicleta a Miami.

Ya en sus funciones como instructor de playa, Elvis se fija en una muchacha, interpretada por Shelley Fabares, quien además es el interés romántico del campeón de carreras de lanchas, que ha llegado al hotel precisamente a defender su título, en una competencia a realizarse en menos de quince días, y que ha ganado en las tres ediciones anteriores. Este es personificado por Bill Bixby, quien entre diversas series de televisión, tendría el papel del Dr. David Bruce Banner, en la serie El Increíble Hulk (1977-1982).
Elvis decide entrar en la competencia y para ello reconstruye el bote de quien es su jefe en el hotel, destruido en la carrera del año anterior, y al que además aplicarán a todo el exterior un recubrimiento desarrollado por la compañía petroquímica del padre de Elvis, para hacerlo deslizar mejor en el agua.

Llegó el día de la carrera, con el público llenando los graderíos instalados en la orilla de la playa, en donde además de la joven que es el amor en disputa, se encuentran el jefe de Elvis, el amigo que iba a ser el instructor en el hotel y quien tomó el rol de rico, así como el padre de Elvis, interesado en saber cómo le va a su hijo en su experiencia como persona común.
Comienza la carrera en una pista demarcada por señales flotantes y después de varias vueltas, Elvis persigue al campeón, para emoción del público tanto en los graderíos a la orilla de la playa como en las butacas del abarrotado Cine Zacamil.
Sin embargo, de repente el bote de Elvis comienza a tener fallas en el motor y a quedarse rezagado, con lo que el campeón toma una considerable ventaja y se muestra seguro de revalidar su título.

Pero después de momentos de angustia y desesperanza, Elvis acciona o mueve algo y con eso el motor de la nave deja de toser y adquiere más fuerza, y poco a poco, por arte de… Hollywood, comienza a recuperar terreno, o agua en este caso, y ahora con mayor potencia va rebasando uno por uno a competidores que le habían ido pasando antes.

Y por fin llega a avistar al campeón… y ahí comienza una emoción intensa, Elvis se acerca a gran velocidad, el campeón lo observa por su hombro y acelera, pero Elvis no desiste, y la chica y toda la gente nerviosa en las gradas se comienzan a levantar de sus asientos, y en un sprint final, Elvis con todo lo último que daba su bote reconstruido, logra rebasar al campeón instantes justo antes de llegar a la meta, y desde su posición, el poseedor de la bandera a cuadros es el primero que no puede creer lo que ve, pues Elvis logra superar en la línea final a su doble contrincante, ¡convirtiéndose en el nuevo Campeón!

En ese momento crucial del rebase, una gran emoción se apoderó de cada uno en el público hasta convertirse en una ovación inmensa de gritos y aplausos por el Campeón, pero no solo en la película, ¡sino en todo el público que estábamos en la sala del Cine Zacamil, que también celebramos aquella gran victoria de Elvis!


Después de completar sus días de trabajo en el hotel, Elvis retorna a su vida normal en Texas y lleva con él a su nuevo amor.
Al finalizar la película y encenderse de nuevo las luces, salimos con una gran alegría por haber disfrutado de un evento con final victorioso.
Y, ya afuera del cine, deslumbrado por el sol del mediodía y después de acomodar la vista, tomé el camino de regreso a mi casa y al fin pude decir: ¡Viva Elvis!
ANEXOS
Diario El Mundo, Viernes 15 de Agosto de 1980: Anuncio de Suplemento VIERNES, por el Tercer Aniversario del Fallecimiento de Elvis Presley (Archivo Físico Personal).

En la misma fecha de 1980, Diario El Mundo anunciaba la presentación del cantante salvadoreño Fermín Iglesias en el Cine Zacamil, 16 y 17 de Agosto (AFP).

Otras películas que ví en el Cine Zacamil: Los Diamantes Son Eternos (1971),Vive y Deja Morir (1973) y Moonraker (1979) de James Bond. La Espía Que Me Amó (1977) la vi en el Cine Libertad. Apocalipsis Ahora (1979) fue la última película que ví en el Cine Zacamil. Su lugar ahora es ocupado por el Hospital del ISSS Zacamil.

Anuncio de La Prensa Gráfica, del Miércoles 29 de marzo de 1989, con la lista de cines populares propiedad del estado y su ubicación en el interior del país. Se puede apreciar la variada temática que era exhibida, con la particularidad de que todas las películas eran distintas en todos los cines. La cadena nacional contaba con tres cines estelares, adonde llegaban las películas nuevas: Presidente, Libertad y Apolo.(AFP).

En 1982 hubo nuevas elecciones (en la imagen de arriba se muestra el Cine Zacamil como Centro de Votación). Yo tuve edad para votar en 1984, y desde entonces continué la tradición de ir con mi familia, sin faltar desde entonces a ninguna votación, con la misma ilusión de cuando yo iba con mi Papá.
Y finalizo con un humilde Homenaje:

Les recomiendo la película ELVIS de 2022, que fuimos a ver con mi Papá y mi Esposa al Cine Reforma, ahora convertido en un mega almacén oriental.
Para los Cines que ya no existen, va también mi recuerdo.

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